Comparto mis creaciones literarias de producción propia y motivo a los lectores a participar de mis historias.

sábado, enero 2

Posted by Consciencia y Vida Magazine in | 5:10 No comments


Luis había quedado huérfano a los pocos años de nacer y ahora con sus siete añitos solía buscarse la vida recogiendo tapones de plástico por los distintos establecimientos públicos que se los regalaban o visitando a particulares que concienciados de su desdicha, también se ofrecían altruistamente para almacenarle los que buenamente podían y luego dárselos personalmente.

Un día otro niño, Alfredo, decidió robarle la bolsa con los tapones, así cuando vio a Luis cargado a la espalda con aquella abultada mercancía y dispuesto a entregarla en el almacén donde a cambio le pagaban un dinero con el que sobrevivía, le sorprendió en el camino dándole un buen empujón por la espalda para que finalmente cayera al suelo y pudiera coger su deseado "trofeo".

      -ja,ja,ja,ja,ja ¡Ahora es mía y voy a hacer lo que quiera con ella! ... ¡Tonto, tonto, eres tonto! ja,ja,ja,ja,ja,ja


     -Alfredo, devuélveme mi bolsa, es mía y no tienes derecho a robármela.... ¡Venga, dámela por las buenas o te arrepentirás!


     -No, no quiero dártela. Es mía y voy a hacer lo que quiera con ella. ¡No me pongas la mano encima que te rompo las muelas!


En eso, mientras los dos niños estaban enzarzados en una buena pelea, pasó por allí Manuel, un vendedor ambulante, que viendo aquella violenta escena, trató de separarlos cogiéndoles de las orejas y les preguntó qué motivos tenían para pelearse. Los niños le fueron explicando lo que allí había pasado, pero la versión que Alfredo le contaba no le resultaba del todo creible, por lo cual decidió entregar la bolsa a Luis y llevarse de la mano a Alfredo a otro lugar, para que a solas le pudiera explicar la verdad.

      -Dime la verdad ¿porqué le has hecho eso a Luis?


     -Porque yo quiero que la gente me trate como a él, que me den cariño, me hagan reir, me pregunten si me pasa algo o si estoy enfermo...


     -Pero ¿no te das cuenta que es un niño que vive en la calle y ya no tiene familia que le cuide como a ti?


    -Si, pero ¿para qué me sirve mi familia si nunca me han dado un beso, ni me han preguntado si soy feliz?... Quizás cuando mi familia me vea solo en la calle, vendiendo tapones como Luis, se den cuenta de lo triste y solo que me encontraba a su lado.


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