Comparto mis creaciones literarias de producción propia y motivo a los lectores a participar de mis historias.

sábado, enero 2

Posted by Consciencia y Vida Magazine in | 5:44 No comments

Tres alpinistas deciden emprender una nueva aventura escalando otra nueva cumbre, dos de ellos se toman tan en serio su objetivo, que dejan atrás a su compañero sin importarles su suerte o el fascinante paisaje que puede llegar a verse desde esas alturas.

Pasadas las primeras horas, Anselmo toma la delantera trepando con firmeza la cuerda, al tiempo que colocaba la suela del calzado a las protuberancias de las rocas para conseguir un mejor equilibrio. Daniel, le iba observando en silencio con el fin de poder adelantarle, ya que se había quedado rezagado unos metros más abajo. Pasaba el tiempo y teniendo muy claro que Anselmo conseguiría coronar la cumbre, su mente empezó a elaborar un plan B que le sirviese como argucia y que no despertara ninguna sospecha en sus compañeros.

    -"Estaría bien que le hiciera una señal de auxilio como que me he roto un brazo y le obligase a descender hasta mi posición. Luego cuando quiera cerciorarse de mi lesión, le voy a sorprender diciéndole que estaba vacilando con él y que le he gastado una broma. Lo más probable es que se pille un buen cabreo y le cueste volver a retomar el ritmo que llevaba, con lo que me dará una gran ventaja para superarle y llegar antes a la cima." - pensó en esos momentos.


Tomas mientras tanto ya había alcanzado a Daniel y este al verle, le comentó que se había dado un fuerte golpe en el brazo y que no podía moverlo, de modo que lo mejor sería que avisara a Anselmo por el móvil para que viniera en su auxilio. 
Al cabo de una media hora o algo más,  Anselmo ya había bajado y estaba dispuesto a ayudarle, pero en cuestión de segundos, Daniel pegó un respingo y sujetándose a la cuerda trepó lo más rápido que pudo, alejándose de sus amigos y ascendiendo a un ritmo frenético.

     -¿Lo has visto, Tomas? ... ¡Está como loco! ...  


     -¡No te hagas mala sangre! ... ¡Olvídalo, Anselmo, disfrutemos de este paisaje alucinante!


    -¡Toda la vida se ha dedicado a humillarme, retándome a base de engaños y después criticarme! ... Le pedí antes de venir que no volviera a jugar sucio conmigo, pero ya veo que nunca me toma en serio y estoy cansado de sus mentiras. Lo siento amigo, pero no pienso continuar aquí con este jueguecito... ¡Abandono y me voy a casa!


    -¡Eh, alto, tú te quedas conmigo, olvídate de Daniel y disfrutemos de este día maravilloso, de toda la belleza de estas montañas, del aire puro que respiramos y de ese magnífico valle que queda a nuestros pies! Porque ¿acaso te has fijado en estas vistas maravillosas mientras estuviste escalando?...


    -¡Tienes razón, sólo me preocupaba llegar el primero a la cumbre! ¡No podía pararme y menos aún observar esta belleza que nos rodea!. Pero de todas formas, sigo sintiéndome un imbécil, porque nunca consigo darle su merecido. Ya verás cuando baje y nos vea aquí a los dos contemplando estas maravillas, se va a reír de nosotros y ya ni te cuento las palabrotas que nos dedicará, como mínimo, ¡gilipollas!


     -¡Te equivocas! Mientras estábamos mirando este paisaje, me ha enviado esta foto.


     -A ver, dame el teléfono... ¡Nooooo, no puede ser! ... ¡Se ha caído dentro de un hoyo muy profundo y debe estar congelándose!... ¡Voy a llamar inmediatamente al servicio de rescate en estos casos de emergencias!


Transcurridos los primeros momentos después de que llegase un helicóptero provisto de personal medico autorizado y tras una ardua maniobra para extraer del profundo agujero el magullado cuerpo de Daniel, sus dos amigos también fueron transportados hasta la pista de aterrizaje más cercana y desde allí en una ambulancia directamente al hospital central donde ya les esperaba la familia del herido.

Terminada la intervención quirúrgica que tuvieron que practicarle a Daniel, este había quedado completamente parapléjico al sufrir una grave lesión medular tras el fuerte impacto de la caída, lo cual supo al despertar de la anestesia y notar la ausencia de movimiento en sus piernas. No sabía como encajar aquel golpe del destino o aquella cruda realidad que ya era inevitable. En su mente no cesaban de pasar imágenes, recuerdos, sensaciones de toda clase, punzadas en el estómago y una especie de paroxismo que le recorría de medio cuerpo para arriba sin dejarlo respirar. Aturdido completamente empezó a proferir insultos, exigiéndole a los que se encontraban a su alrededor que le quitasen todos aquellos artilugios médicos y goteros de encima, porque prefería morirse antes que quedarse en una silla de ruedas toda la vida.

Llevado por la rabia y el odio terminó por acusar a sus amigos de haberle empujado dentro del enorme socavón de hielo y de ser los auténticos culpables de su desgracia. Estos completamente aturdidos por el asombro, de verse envueltos en otra nueva jugarreta de su presunto amigo, cogieron el móvil para mostrárselo a los familiares y que pudieran asesorarse por si mismos de las graves acusaciones y mentiras de Daniel, ya que en el terminal se había quedado grabada la conversación y estaba muy claro que Daniel les pedía ayuda porque se había caído dentro del agujero.
Daniel se quedó completamente avergonzado y cabizbajo, de repente empezó a llorar desconsoladamente como un auténtico niño mimado.

     -¡Dejadme solo, largaos todos de aquí...! ¡Aggg ! - gimoteaba apenas sin fuerzas, tapándose la cara con las manos para que no le vieran llorar.


    -Tranquilo, Daniel, dame un abrazo tío y déjate de tonterías. Venga, hagamos las paces y no sufras estúpidamente. - le decía Tomas al oído, mientras Anselmo le apretaba las manos con fuerza.


Daniel seguía llorando desconsoladamente, preso de los nervios y descargando toda la frustración acumulada en una especie de catarsis pacificadora que acabó por serenarle el ánimo. Sus dos inseparables amigos no se habían separado de él, permaneciendo en silencio recostados cerca de su pecho y tratando de darle todo el cariño y el apoyo del que eran capaces.

     -Amigos, os pido perdón, he sido un estúpido orgulloso tratando siempre de burlarme de vosotros. Hoy me habéis demostrado lo que es la auténtica amistad, de la cual he desconfiado siempre. Hoy he comprendido que no es una debilidad ni una gilipollez, que es algo admirable y que vosotros me lo habéis demostrado con creces. ¡Os quiero tíos!...¡Ah, me debo estar haciendo viejo o me habéis vuelto tonto! je,je,je...- terminó diciendo Daniel, riéndose y completamente feliz.




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