marzo 24, 2021

# Relato de humor

Cuchufletas y otras vainas

 


Queridos amigos y compañeros:

En esta oportunidad comparto con vosotros mi relato en la web de Café Literautas  presentado dentro del Reto de Escritura Creativa #14, 2021 - Febrero «Fabulosa F», siendo obligatorio incluir las palabras: fiero/funesto/facundo (en singular o plural, y el género que mejor se adapte al relato), siendo de una extensión máxima de 750 palabras. También participo dentro del reto opcional que en esta oportunidad nos pedía elaborar un relato que pueda calificar como Literatura de Humor/Comedia. Personalmente lo he transformado en un relato de humor surrealista y disparatado. Deseo que os haga olvidar por un momento la complicada situación que atravesamos a nivel mundial y os haga pasar un rato muy divertido.

Quisiera agradecer públicamente a los compañeros de C. L. por su desinteresada ayuda a la hora de ofrecerme amablemente sus interesantes observaciones, como Isabel Caballero, Pepe Espí Alcaraz e Isán, habituales contertulios de este blog, junto a otros habituales de dicha web.

Deseo que disfrutéis de la lectura y muchas gracias por vuestras atentas visitas y comentarios.

 

 

       Me llamo Filemón Tijerero, «no me toques el pandero», bueno esto último olvídalo y pelillos a la mar... Mi fenotipo se caracteriza por el color negro: ojos negros, barbinegro y moreno de verde valle; patizambo de nacimiento y larguirucho como un cucurucho.
       Soy un afamado y fecundo diseñador de prendas de lencería fina venusina y corsetería de alta costura, aunque la diferencia es casi inexistente, ya que su función es la misma, aun así su finalidad cambia una de la otra. Por ejemplo, la lencería fina se destina a bailarinas cisne y señoras lechuguinas de buen ver; delicadas golondrinas femeninas que insinúan travesuras de colchón en colchón. En cambio, la corsetería se inclina por la zona de confort, sin grandes estridencias, pero siempre cómoda y fácil de confeccionar, utilizando materiales básicos que escondan los repelentes «molletes» o las inoportunas estrías postparto.

       Mi padre fue un famoso corsetero con facundia, que se encargó de endosarme el oficio y heredar el fornicio, algo que me provoca sueños impúdicos, porque no puedo evitar imaginarme rodeado de ninfas voraces y salvajes restregándose por mis caderas arriba y abajo; propiciando escenas de alto voltaje arrabalero que terminaban dejándome como una piltrafa al tirar del nudo de sábanas por la mañana, emulando a Tarzán deslizándose al suelo y con síndrome diarreico por el mero hecho de iniciarse la jornada laboral.

      Mis empleados siempre cuchichean mientras les doy la espalda, aunque procuro poner cara de póker superestar y evaporarme de su vista como una liebre corriendo hacia la zanahoria de marihuana oculta en el doble fondo de un cajón de mi escritorio, junto a los ligueros que les suelo robar a mis modelos favoritas, cuando las pillo en un requiebro.

      En cambio, en las pasarelas de moda, todo es glamour con perfume de Condesa de Pompadour. Suelo gozar como un poseso travieso acompañado de tanto «bellezón», flanqueado de nubes de fotógrafos empecinados en disparar a tiempo la mejor instantánea. Después, espero impaciente el momento cumbre, surgiendo por un estrecho corredor hasta el centro del salón de moda, donde un cañón de luz persigue los movimientos que describo para despedir la colección con dos «femmes fatales» de cada brazo, atrapado en sus fieras redes, tirándome los tejos con sus miradas siamesas de tigresas y aguardando el instante de morderme los labios, algo que me inquieta con desazón y me vuelve remolón.

        Mi vida no se relega a «fiestongos» y alegrías, no obstante, reconozco que hay de todo como en botica, aunque apenas soy consciente de lo que acontece, porque con tanta jarana y francachela lúbrica de jovencitas famélicas y poca chicha donde agarrarme, termino flipando a base de cogorzas y cantando «El Chiringuito» de Georgie Dann, hasta que me llevan en volandas a dormir la mona y evocar monadas despelotadas.

       Aunque elegir los tonos es lo que peor llevo, ya que suele dejarme medio ciego. Que si blanco sucio, blanco hueso, blanco antiguo, blanco crema; blanco roto, blanco tiza, blanco frío y blanco seda para acabar con el repertorio de matices y hacerme chiribitas los ojos. Con los beiges me dan las doce y la una de tantas variantes, y los negros, otro dolor de cabeza, porque lo que es el negro a secas no convence, hay que ofrecer rompedoras novedades y seducir con la gama completa a las compulsivas compradoras.

       De cualquier modo y siendo sincero, he de decir, que lo más funesto es llegar un día y advertir como las juguetonas «fierecillas» se han transformado en evanescentes sombras de su sombra, esqueléticas siluetas dispuestas a encararse conmigo, exigiéndome un contrato indefinido. Años de profesión tirados por la borda, noches de pasión desapareciendo por las alcantarillas, la diarrea galopante ensañándose con los pantalones, y yo, un capullo arrepentido por haber accedido a los tiránicos ruegos de estas furibundas arpías, demandándome una dieta estricta a base de forraje diario e infusiones de «Lo que el viento se llevó».

Estrella Amaranto © Todos los derechos reservados 

 

26 comentarios:

  1. Ja,ja,ja. Lo he vuelto a leer y no ha perdido la frescura. Vaya derroche que nos has regalado de lencería fina en la ilustración. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Divertidísimo, Estrella. Un personaje genial y magníficos los juegos de palabras. Es muy difícil escribir bien en tono de humor y tú este tipo de relatos los bordas. Un ritmo muy medido y una historia original y muy amena. Felicidades.

    ResponderEliminar
  3. Te felicito por el buen rato que me has hecho pasar al imaginarme cada escena que detallas... lo de los colores lo has clavado, mi querida amiga. Un relato excelente como exquisito. Enhorabuena, preciosa.

    Mil besitos con cariño y un abrazo grande ♥

    ResponderEliminar
  4. Me lo he pasado genial leyéndote Estrella, me encanta cuando le adornas con fino humor a tus relatos y el flamenco divino. Un abrazo para ti.

    ResponderEliminar
  5. Que bonito relato amiga Estrella, divertido de principio a fin. Un gusto leerlo. Saludos y abrazo a la distancia.

    ResponderEliminar
  6. Jajajaja, me encanta empezar el día con literatura buena pero simpática.
    Feliz jueves.
    PD. Es increíble la cantidad de blancos que la gente ve en la ropa, yo veo blanco o beige, y de milagro.

    ResponderEliminar
  7. Ja, ja, Un relato muy divertido que descubre esa vida oculta tras las bambalinas de las pasarelas, aunque aquí el diseñador no tiene nada de femenimo o amanerado, como parece ser la tónica general, je,je. ¡Cómo le entiendo con lo de los colores! Si los distintos tonos de blanco ya pueden crear confusión, a mí me vuelven loco los matices de los azules, ¿azul eléctrico?, qué coño (con perdón) será. Y entre el gris marengo y el negro, ya ni te cuento, je,je. Incluso a veces confundo ciertos tonos de azul y de verde.
    Ay, la vida del modisto y sobre todo del diseñador de lencría, siempre rodeados de bellezones que solo puede mirar pero no tocar, ja,ja,ja.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. jajaja, De verdad eres genial mi querida trasta. Imagino las escenas con toda la comicidad con que has narrado la historia y es que me parto de la risa. Menuda profesión la de Filemón, rodeado de bombones a los que no puede acceder más que con su desbordada imaginación.
    Gracias infinitas por este rato de diversión. Te felicito de nuevo por ese don tan maravilloso que tienes mi querida Estrella, todo un lujazo leerte.
    Te dejo un abrazo enorme con todo mi cariño y admiración y ese cargamento repleto de besos cósmicos que no puede faltarte nunca y que te llegan desde todos los puntos de mi universo.

    ResponderEliminar
  9. Muy buen relato, Estrella. En tu línea más cómica con esos juegos de palabras y esas rimas que tanto ritmo y tanto dinamismo le dan. La verdad es que se leen sin darse una cuenta. Empiezas y el propio texto te arrastra.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  10. Mira que ya lo conocía, pero cómo te dije, es leer fornicio y me entra la risa. Esas rimas esporádicas que irrumpen como por sorpresa y de la manera más surrealista me encantan. Un ejercicio magnífico se humor y sarcasmo que no me cansaré de releer.
    Un abrazo y muchas gracias por la mención!

    ResponderEliminar
  11. Pobre hombre, rodeado de tantas bellezas y al final a pan y agua.
    Buen humor y buenas rimas como siempre un placer leerte.
    Un fuerte abrazo, Estrella.

    ResponderEliminar
  12. Hola, querida Estrella.
    Menudo tipejo has creado, ja, ja, ja Y qué bien escenificado está, al leerte te lo puedes imaginar perfectamente, dando este toque de grimilla, que seguro era justo tu intención, :) Un relato divertidísimo que arranca más de una carcajada. El humor surrealista, se te da de lujo, me lo he pasado genial leyéndote de principio a fin.
    Un beso enorme, y feliz fin de semana.

    ResponderEliminar
  13. ¡Hola, Estrella! ¡Ay! ¡Menudo infierno el estar rodeado de tentaciones y no poder caer en ellas! Una presentación de personaje desternillante, con esas rimas que aparecen en el texto y esos chascarrillos que nos sueltan más de una carcajada. Eso en lo formal, en la historia del pobre Filemón se atisba, amén de su "tragedia", un punto de crítica a este mundillo de la parafernalia del diseño, con esos infinitos tonos de blanco y esas modelos famélicas que nunca están suficientemente delgadas. Al mencionar Lo que el viento se llevó me vino al recuerdo la escena en la que Mami "embute" a Escarlata en un corsé. Un abrazo!!

    ResponderEliminar
  14. Mi querida Estrella, siempre que te leo me lo paso genial, tú creatividad a la hora de narrar no tiene límites... sabes que te admiro mucho y aunque lleve un tiempo que no te comente, siempre te leo y eso me da paz absoluta sabiendo que te encuentras bien.

    Mil besitos cariñosos y muy feliz finde de altas temperaturas

    ResponderEliminar
  15. Qué bien suenan las palabras cuando salen de tus manos, Estrella.
    Aunque escrito con humor, no me fiaría yo del Filemón éste ¡Menudo pájaro! Aunque me parece, realmente un fiel reflejo de lo que debe ser el mundo de la moda, no tan glamuroso como desde fuera pudiera pensarse ¿No?
    Te deseo suerte con tu relato.
    Muchos besos y ¡Cuídate!

    ResponderEliminar
  16. ¡Mi querida Estrella!
    después de leer alguno de tus relatos, siempre me quedo con la boca abierta, maravillada. En este en particular, me ha sorprendido el humor que destila y el vocabulario tan amplio que utilizas, para construir esas frases tan cuidadas y esos párrafos tan elaborados.
    Un beso fuerte!!!

    ResponderEliminar
  17. jajajja, pero que bueno Ester, tú siempre dejándonos en boca una sonrisa, gracias por ello, porque eso si que es arte.
    Este relato me recuerda a mi perrito zar, siempre con Milu, mi perrita, que por cierto es guapísima, claro que, de belleza mi zar no entendía, solo de una perrita que nunca la pudo disfrutar, se fue virgen, pobre...
    En este caso este hombre acompañado de bellezas y sin poder catar bocado jejeje.

    Gracias por hacerme reír. Gracias por compartir tu imaginación y hermosa creatividad.

    Feliz semana. Un fuerte abrazo maestra.

    ResponderEliminar
  18. Jajajajaja
    Pobre Filemón vaya vida tan "funesta" le tocó en suerte.
    Muy bueno y muy divertido.
    Bravo! Tus escritos siempre son geniales.

    ResponderEliminar
  19. Excelente y muy divertido! Tienes una fuente inagotable de chispa, genio, todo !! Gracias por compartirlo y llenarnos de buenos momentos y sonrisas, Beso gigante Estrella!!!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  20. Interesante las cosas que se te ocurren. Y me asombra que la pandemia no te tenga agotada.Yo lo estoy .Te felicito poder mantener esa agilidad mental que pocos hoy tenemos.
    Un abrazo desde el mar

    ResponderEliminar
  21. Nunca imaginé que un maestro corsetero pudiera tener esa vida tan intensa,... jajaja. Me he divertido de lo lindo Estrella!

    ResponderEliminar
  22. Estrella siempre nos haces pasar un buen rato con tus ocurrencias, bien escritas y cocidas al rojo vivo, ja, ja.

    Un fuerte abrazo querida.

    ResponderEliminar
  23. Una profesión muy ingrata, con tantos sinsabores y tentaciones. Un relato contado con mucha frescura y divertido de leer.
    Un abrazo Estrella
    Puri

    ResponderEliminar
  24. No sé si me gusta mucho tu "Don Filemón" jajaja lo que si me ha gustado es tu juego con las palabras y esa mirada a través del humor por mundo de la lencería.
    Quería agradecerte tu última visita a mi blog, donde me dejaste enlaces a relatos que me han hecho pasar buenos ratos. Está el listón bastante alto.
    Saludos

    ResponderEliminar

Mil gracias, queridos amigos y lectores de mi blog, por hacer un pequeño descanso y apreciar la lectura de mis textos.
Os quedo eternamente agradecida e intentaré devolveros la huella.
Estrella Amaranto.