octubre 28, 2019

La soprano y el pianista

octubre 28, 2019 30 Comments

Por fin aconteció el día del estreno de la ópera La Tragédie de Chursquivov, en tres actos, con música de Piatromo di Brassia y libreto de Giacometto Paccone. Dicha representación se vio rodeada de una gran expectación por parte del público, lo que ocasionó tal avalancha humana que el aforo del teatro quedó prácticamente desbordado, por lo que hubo que instalar algunos asientos provisionales en la platea.
A medida que se iban apagando las luces del recinto, se encendían las del escenario con el telón abierto. La orquesta comenzó a tocar al inicio de la obra, siguiendo las pautas que marcaba la batuta del director, éste a su vez se giró a su izquierda e hizo un gesto con la mano al pianista, para iniciar su actuación e incorporarse al grupo.
El músico, mesándose la barba en su banqueta, se dispuso a estirar los brazos y deslizar con presteza sus dedos sobre el piano. Hojeó un instante la partitura y preparado para dar paso a la obertura de «La danza de las esclavas», fue desgranando las notas como vendavales que evocaban sufrimiento y transmitían indefensión y vergüenza. La atmósfera del teatro se vio invadida de una triste sucesión de compases y ritmos extraídos del alma inspiradora del intérprete embebido en el vertiginoso pulso itinerante de las teclas, hasta acabar enmudeciendo, lo que daba paso a la actuación de la famosa soprano.
La portentosa voz de Arcalina, una diva con excelentes cualidades dramáticas, lograba enardecer a la audiencia, sus agudos eran tan portentosos, que hasta las cortinas venecianas del entorno escénico se movían imperceptiblemente, ante semejante sensación de euforia, que subyugaba hipnóticamente a los músicos parcialmente ocultos en el foso del escenario.
El tictac del reloj del grandioso vestíbulo del Gran Teatro de la Ópera de Florembur no era capaz de acallar los aplausos enfebrecidos del público, cuando marcaba las diez en punto de la noche y la estilizada presencia de Arcalina dió su primer do de pecho.
Lentamente avanzaban los elementos dramáticos de la obra mientras la música subjetivizaba la escena creando un determinado clima de suspense angustioso, donde nuevamente las notas altas de la soprano despuntaban con fuerza por cada rincón, cada lado, cada cornisa del decorado, como si de pronto se elevase del suelo y formase una altísima fortaleza inexpugnable.
El pianista la observaba asombrado, imaginándose que actuaba de barítono acompañándola en el interludio, deslizándose palmo a palmo por su cuerpo, perdido entre los pliegues de su piel, horadando sus surcos, endulzándole los labios con suaves brisas de besos robados, cabalgando juntos en un incansable galope de susurros y gemidos, descubriendo las cumbres del placer, mientras ella se entregaba por completo a sus deseos más íntimos.

Estrella Amaranto © Todos los derechos reservados

octubre 21, 2019

Paca y Manolo versus Suka y July

octubre 21, 2019 46 Comments

Fotomontaje de Estrella Amaranto

—¡Qué bellezón estás hecha, Suka! Me encanta seguirte en esa otra red, ¡la del pajarito!

—¡Sí, en Tuiti! Me tienes enganchada con lo del finde pasado, porque me sentí tan cerca de July y de ti, como si hubiera ido con vosotros al Spa, haciendo esas rutas con chorros de agua fría y caliente y después los masajes con fisioterapeutas. ¡Qué macizos los tíos! ¡soñé con ellos esa noche!

—¡Qué mona, Katilin, gracias por apoyarme! Discúlpame, ahora tengo una sesión de fotoclón y después la promo del hotelazo en yutú, que la cuelgo en Tuiti. Nos hablamos por Wuasat.

—¡Manolooo... ! ¿Preparaste el decorado yaaa...? ¡Hoy petamos la red! Que no me se vea la papada ni las verrugas... ¡Sácame el perfil bueno! que ayer la cagaste y así no vamos a forrarnos como yutuberos...

—Déjate de sermones, Paca, y ponte el top rojo con sostén, qu'estás más sesi y a la gente le chifla, rellénalo con papel del culo pa' que las tetas te queden grandes. Ya estoy con el palo la escoba pa' sujetar la cámara. Ponte enmedio del muro pintao y discursea como las artrices. T'e dejao el escrito en la mesa la cocina, apréndetelo tó de un tirón y cuando te se vaya la perola sonríe, qu'eso queda mú bien pa' salir del apuro.

—Mis queridos fans de yutú.  Para mi superpromo del fin de semana quiero recomendaros este hotelazo de lujo. No importa si veis una mínima parte, porque es imponente. ¡Venir a descubrirlo y disfrutarlo!


(250 palabras) 

Estrella Amaranto © Todos los derechos reservados

octubre 14, 2019

La envidia

octubre 14, 2019 27 Comments

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, tiene dos significados:

1. f. Tristeza o pesar del bien ajeno.
2. f. Emulación, deseo de algo que no se posee.

Se trata de una emoción bastante destructiva para uno mismo, ya que si no sabemos superarla nos hará sentirnos unos desgraciados.

Una gran frase acerca de la envidia la pronunció William Shakespeare: "Qué cosa más amarga mirar la felicidad a través de los ojos de otro hombre."

Este sentimiento se origina cuando establecemos comparaciones con los demás, ya que tenemos la mala costumbre de valorar a los otros de acuerdo a aquello de lo que carecemos, sin tener la lucidez suficiente como para pensar en aquellas cosas que tenemos tan positivas. Por eso cuando dejamos de compararnos con los demás es cuando aumenta nuestra autoestima, porque somos únicos e incomparables. Nadie es igual a nadie, por tanto no tienes necesidad de imitar al otro o pretender ilusamente ser igual que él/ella, ya que nunca lo conseguirás y eso te llevará a ser infeliz y envidioso.

También esta emoción aparece cuando viene acompañada de la avaricia, la frustración, el rencor o el odio y como tal no puede ser un sentimiento positivo, sino todo lo contrario, aunque popularmente oigamos esa expresión de "envidia sana", que no es más que pura hipocresía o la excusa perfecta para evadirnos de esa negatividad. Cuando las personas sufren de envidia constante suelen sentirse frustradas y eso les lleva a padecer depresiones.


Cuando asumimos con naturalidad y buen humor lo que somos y aquello a lo que aspiramos a convertirnos es cuando notamos que estamos en paz con nosotros mismos. No lo confundas con ser conformista, porque un poco de ambición es necesaria para crecer y aumentar nuestra autoestima, de modo que lo esencial es la coherencia entre mente-emociones-actos, este trinomio es fundamental que lo mantengas en equilibrio constante para no entrar en contradicciones o frustraciones contigo mismo. Evita las comparaciones y observa las cosas desde tu propia percepción, sentimientos o expectativas de futuro.

Desde el instante en que nos parece que no vivimos la vida, porque todo a nuestro alrededor es pura monotonía o, empezamos  carece de suficiente motivación para vivirla, es cuando prejuzgamos a los demás como "afortunados" si les vemos felices, lo cual agrava aún más nuestra desdicha y este es el mejor caldo de cultivo para generar esa envidia tan negativa que nos aparta del contacto humano o de las relaciones sociales. 

Otras consecuencias de la envidia son la apatía, la negatividad y el conformismo, así Harry Stack Sullivan definió la envidia como "un sentimiento de aguda incomodidad, determinada por el descubrimiento de que otro posee algo que nosotros creemos que deberíamos tener". El discurso del envidioso es repetitivo, monocorde y compulsivo sobre aquello que envidia y con lo que compite. 


Finalmente hago una recopilación de textos de famosos escritores españoles que nos hablan sobre este asunto:

Baltasar Gracián escribió en su Arte de la prudencia: "No hay venganza más insigne que los méritos y cualidades que vencen y atormentan a la envidia. Este es el mayor castigo: hacer del éxito veneno", hasta la honradez y la bondad pueden usarse con el malévolo propósito de azuzar la envidia.

Miguel de Cervantes puso en boca de Don Quijote: "Todos los vicios, Sancho, traen un no sé qué de deleite consigo; pero el de la envidia no tal, sino disgusto, rencores y rabias”. Otros “vicios” conllevan ese “no sé qué de deleite” porque satisfacen alguna pulsión instintiva (aunque después pueda esto resultar reprobable a la conciencia). Sin embargo, la envidia es en sí una defensa; a saber, una defensa contra la percepción de la propia inferioridad: se odia a otro para no sentir odio contra uno mismo.

Miguel de Unamuno dijo que en nuestra tierra de envidia proverbial bien podría existir un precepto que rezase, “Odia a tu prójimo como a ti mismo“. Así pues, por una parte, tenemos la mortificación narcisista inherente a la sensación de inferioridad; por otra, el odio a los semejantes, que es censurable para el Superyó. Aquí no hay deleite.

Antonio Machado, en su obra poética de Campos de Castilla nos dice: “Guarda su presa y llora lo que el vecino alcanza; / Ni pasa su infortunio ni goza su riqueza”. Por consiguiente, el penoso sentimiento de la envidia ha de ser objeto, a su vez, de otra defensa psicológica. Una de ellas es la proyección. Por medio de ésta, el sujeto logra convencerse de que el sentimiento envidioso le es ajeno y de que él es el envidiado; pero, ¡ay!, entonces temerá que los males que le deseó al prójimo se vuelvan a modo de bumerán contra él. A propósito de este mecanismo.

Estrella Amaranto © Todos los derechos reservados

octubre 07, 2019

Inesperado incidente

octubre 07, 2019 30 Comments
Fotomontaje de Estrella Amaranto

Cierta noche que me hallaba rebuscando un antiguo dossier entre los archivos del despacho del jefe de la comisaría, me pareció escuchar un leve ruido que me distrajo por algunos momentos.

Ya habían dado las doce en el reloj del ayuntamiento cuando, por segunda vez, percibí con total claridad un estornudo. Sin embargo, en esta ocasión me percaté de que no era propio de ningún humano sino de algún astuto felino, pues no me resultó complicado descubrir su escondite detrás de una fila de estanterías. Lo sostuve en los brazos unos segundos hasta que, estremecida de espanto, lo dejé caer al suelo. Acababa de distinguir encima de uno de los inclinados estantes un vaso de cristal casi cubierto de agua con dos globos oculares flotando en medio.

Dicha visión me produjo tal impacto que me vi sometida inconscientemente a una sesión de hipnosis donde un tal Ambrosio de Pérgamo me mostró la figura de espaldas de un hombre intentando esconder un cadáver dentro de un ropero, pero que al final huía sin lograrlo.

Un calambre me recorrió de arriba abajo la espalda justo en el instante de escuchar una inquietante voz de ultratumba clamando justicia. Aunque para ser más exacta, dicho sonido se componía de discordancias o cacofonías procedentes del mismo vaso.

Sin poder aguantar más tiempo aquel inaudito acontecimiento, salí despavorida dejando a un lado mis pesquisas, así como algunos documentos que ya había recopilado.

Cuando me desperté por la mañana, recordé lo que me había sucedido la noche anterior, y antes de volver a la comisaría llamé por teléfono al inspector con el fin de preguntarle acerca del insólito vaso de agua. Pero para mi sorpresa me respondió:

— Fui yo quien le hice saltar los ojos con mi cortaplumas. De modo que no se asuste la próxima vez que vaya a mi despacho y la esté esperando para demostrárselo.

Estrella Amaranto © Todos los derechos reservados