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octubre 07, 2019

Inesperado incidente

octubre 07, 2019 30 Comments
Fotomontaje de Estrella Amaranto

Cierta noche que me hallaba rebuscando un antiguo dossier entre los archivos del despacho del jefe de la comisaría, me pareció escuchar un leve ruido que me distrajo por algunos momentos.

Ya habían dado las doce en el reloj del ayuntamiento cuando, por segunda vez, percibí con total claridad un estornudo. Sin embargo, en esta ocasión me percaté de que no era propio de ningún humano sino de algún astuto felino, pues no me resultó complicado descubrir su escondite detrás de una fila de estanterías. Lo sostuve en los brazos unos segundos hasta que, estremecida de espanto, lo dejé caer al suelo. Acababa de distinguir encima de uno de los inclinados estantes un vaso de cristal casi cubierto de agua con dos globos oculares flotando en medio.

Dicha visión me produjo tal impacto que me vi sometida inconscientemente a una sesión de hipnosis donde un tal Ambrosio de Pérgamo me mostró la figura de espaldas de un hombre intentando esconder un cadáver dentro de un ropero, pero que al final huía sin lograrlo.

Un calambre me recorrió de arriba abajo la espalda justo en el instante de escuchar una inquietante voz de ultratumba clamando justicia. Aunque para ser más exacta, dicho sonido se componía de discordancias o cacofonías procedentes del mismo vaso.

Sin poder aguantar más tiempo aquel inaudito acontecimiento, salí despavorida dejando a un lado mis pesquisas, así como algunos documentos que ya había recopilado.

Cuando me desperté por la mañana, recordé lo que me había sucedido la noche anterior, y antes de volver a la comisaría llamé por teléfono al inspector con el fin de preguntarle acerca del insólito vaso de agua. Pero para mi sorpresa me respondió:

— Fui yo quien le hice saltar los ojos con mi cortaplumas. De modo que no se asuste la próxima vez que vaya a mi despacho y la esté esperando para demostrárselo.

Estrella Amaranto © Todos los derechos reservados

abril 29, 2019

El espíritu siniestro

abril 29, 2019 20 Comments
fotomontaje de Estrella Amaranto

—¡Atrás, no oses atravesar mi pecho con tu presencia pura! —clamó de súbito el espectro—

Después de escuchar dicha advertencia, sopesó el peligro al que se arriesgaba, más unos sollozos que también oía al fondo de la vetusta fuente enmohecida de silencios displicentes y renuncias a un tiempo malgastado, le obligaron a enfrentarse con tan siniestra sombra.

—¡Tu osadía te ha cegado, ahora serás mi rehén guardián! —le amenazó sin miramiento alguno—

Vestida de inocencia la divisó asomar tras la hilera de alabastro, alta, agostada, marchita y desconsolada... Su reina cadáver, su corazón ansiado en el destierro, pasión de ensueño ya rescatada del ataúd donde se extinguen los besos.

—¡Al fin mía para siempre! —exclamó alborozado perdiendo el aliento.

Quebrantada su cabeza, la vio girar en círculos concéntricos, sumergida en un pozo sangriento, en tanto el gigante revelaba su semblante de primigenia y espeluznante maldad.

Estrella Amaranto © Todos los derechos reservados

mayo 18, 2016

Eternal Love

mayo 18, 2016 29 Comments


Concurso de microrrelatos de El Círculo de Escritores "MICROLOVE III"



Cuando cerró la ventana del comedor, Hortensia sabía que todo podía suceder. Entonces preparó como otras mañanas el desayuno y depositó las tazas de porcelana encima de la mesa del comedor, lentamente fue colocando todos los útiles necesarios y por último movió de dentro de la mesa hacia fuera, la silla que estaba frente a la ventana, y le esperó hasta que estuvo sentado, ella no cesaba de mirarlo embobada, hablándole de los planes que tenían previstos y de sus preocupaciones cotidianas.

-Cariño, ¿sabes que precisamente hoy es nuestro sesenta aniversario de boda?... Si, no hace falta que digas nada, veo en tu rostro la gratitud y felicidad de haber estado tanto tiempo juntos. Venga, acábate el té, que ya estoy preparada para nuestro postrero baile.

Al cabo de unos minutos, Doña Hortensia estaba bajando en el ascensor dentro de una caja de caoba que otros dos operarios trataban con mucha pericia de sujetar para que no se moviera en el trayecto. La familia al completo esperaba impaciente en el rellano de la entrada para acompañarla en su último viaje. 

Estrella Amaranto © Todos los derechos reservados