junio 01, 2020

# Relato de realismo mágico

La lavandería

Fotografía de Sara Shakeel
Queridos amigos y seguidores: 
Me gustaría veros recuperar la confianza para retomar el pulso de vuestras vidas y que evitéis en lo posible no dejaros engañar por tanta propaganda alarmista. De ahí que os propongo una pequeña reflexión: 
Teniendo en cuenta que según la OMS el covid19 se contagia solamente cuando alguien estornuda o tose enfrente de nosotros a menos de un metro de distancia y no estamos protegidos con mascarillas y guantes, entonces esto no justifica los confinamientos, ni el cierre de empresas o que la economía mundial se paralice. 
No es conveniente que nos atemoricen con el uso obligatorio de mascarillas en lugares públicos al aire libre y respetando la distancia obligatoria.
Si en casa no nos ponemos la mascarilla ¿por qué debemos llevarla cuando conducimos nuestros vehículos privados o cuando estamos solos o en familia en mitad de la naturaleza o en parques y calles medio vacías?... Evitemos caer en alarmismos absurdos o en restricciones que nos privan de nuestras propias libertades.
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Seguidamente os invito a la lectura de esta historia que me inspiró la imagen que encabeza la entrada y que además la he construído con pinceladas de realismo mágico.
Muchas gracias un día más por llegar hasta aquí para dejarme vuestras interesantes impresiones. ¡Nos seguimos leyendo!

     Tomás había dejado de beber hacía tiempo, pero aún así cogió una botella de whisky sin abrir que alguien puso sobre la mesa. Aquel ademán resultaba considerablemente familiar: rompió el sello con la uña del pulgar, desenroscó el tapón y cuando iba a llevársela a la boca se quedó pensativo durante unos segundos... ¡No, ya basta!
 
      Ya no era el joven adolescente rubio cuya vida revoloteaba entre hacer pellas en las clases de la mañana del instituto o colocarse de alcohol y drogas cada fin de semana. Se había hecho mayor, como le ocurría a todo el mundo, pero estaba claro que ahora se había vuelto más responsable y quería cambiar el rumbo del pasado.
     En la actualidad, como estudiante universitario, apenas disponía de espacio en aquel reducido apartamento, que compartía con otro joven, por lo que enseguida comprendió que algunas de sus necesidades debía solucionarlas fuera, por ejemplo dedicar una tarde a la semana, para realizar su colada en una de las lavanderías más próximas del barrio.

    Por la mañana había tenido que asistir a varias clases presenciales obligatorias en la universidad, todavía no era mas que un pobre novato demasiado joven e inexperto dentro de aquel ambiente tan bullicioso, rodeado de una ingente cantidad de personas deambulando constantemente por todo el campus, un territorio «comanche» imposible de abarcar y donde las relaciones sociales entre alumnos y profesores requiere de paciencia, observación y mucha perspicacia.

    Existían casos de estudiantes, que después de mucho esfuerzo por demostrar su talento intelectual, apenas lograban obtener unas calificaciones que hicieran justicia con su buen rendimiento en las aulas, en cambio, otros más afortunados, conseguían el mayor éxito del mundo, aunque su valía era bastante dudosa.

       La obligación de saber administrar el tiempo era algo crucial; ser puntual, planificar las tareas para obtener buenas calificaciones en los exámenes o llevar una vida social agradable, eran otros requisitos indispensables para mantener a flote la moral de cualquier estudiante.
      A Tomás le gustaba experimentar la novedad de estar fuera de casa por primera vez, lo que estimulaba su imaginación y le hacía sentirse libre, aunque tenía demasiado claro que no debía recaer en los vicios del pasado, por lo que ahora pensaba que lo más conveniente era tratar de aprovechar al máximo el tiempo para aprobar la carrera. Luego, ya vería cómo resolver su vacío existencial.

      Recostado en el sofá leyendo una novela de terror sintió agarrotarse los músculos y entumecerse el pensamiento... Las horas pasaban y el libro acabó cayendo al suelo...


     Cogió una bolsa de deporte con la ropa sucia y se dirigió hasta la lavandería. No obstante, aquella vez le pareció demasiado extraño la gran agilidad de sus movimientos al desplazarse, sin apenas notar cansancio físico. El paisaje parecía mantenerse en una extraña coloración y los viandantes con los que se cruzaba tenían una inexpresiva mirada en sus rostros.
     Cuando accedió al establecimiento algo le hizo retroceder el paso. De forma instintiva se frotó los ojos y trató de enfocar la mirada hacia lo que le pareció estar fuera de lugar, pues no halló normal aquella extraña visión, unas piernas de mujer colgando en el borde del tambor de una de las lavadoras... 

      —¿Qué era aquello? —se preguntó desconcertado, pensando si debía o no llamar a la policía.
   La máquina aún estaba repleta de detergente y líquido, por lo que debido al inusual encajonamiento de aquel «cuerpo extraño» se había parado. Tan siniestra escena mostrando las extremidades que asomaban por la escotilla de la lavadora, le hicieron pensar en un final espeluznante.
     —¡Ayúdeme a salir de aquí! ¡No estoy muerta! —escuchó aterrado aquellos gritos de socorro. Sin embargo, el miedo le mantenía paralizado completamente.
     —¡Ayúdeme a salir de aquí! ¡No estoy muerta! —repetía aquella voz femenina, mientras otra voz mucho más cercana le decía al oído: «¡Tomás, despierta, ya es hora de irnos a la lavandería!».

Estrella Amaranto © Todos los derechos reservados

 

31 comentarios:

  1. Me ha encantado este relato Estrella!
    Hubo un momento en que pensé que no era un sueño lo de la chica en la lavadora, el miedo y el subconsciente a veces nos juega malas pasadas hasta quedarnos totalmente inmovilizados ante una situación así en que nuestro cuerpo y mente no saben reaccionar.

    Espero y deseo de todo corazón que sigas bien y actúes como te dicte tu mente ante la situación que estamos viviendo.
    Te me cuidas mucho amiga.. Miles de besos y un abrazo inmenso que te llegue.

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  2. Ojalá más gente entendiera las cosas como tú. Un relato muy inquietante. Un beso

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  3. Como cada uno va a hacer lo que le dé la gana es mejor no dejarse influenciar, lo que pasa es que esto sirve para todos, es decir, ni pecar de alarmismo ni pecar de optimismo, bueno, voy a seguir con mi rehabilitación tras esos dos meses de hospital por el virus de la covid19, de los cuales estuve en la UCI treinta y cuatro días a vida o muerte. No se alarmen y hagan lo que les salga del pito.

    Abrazos.

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  4. Hola querida Estrella,
    en mi opinión, se ha pasado a un estado de incongruencia, de imcomprensión.
    No puedo lograr entender cómo no se guarda distancia alguna, cómo se llenan las playas, cómo se llenan bares, ... sin distancia.

    Sinceramente, no he estado obsesionada, sí he vivido con precaución.
    Creo que la precaución es la base de la salud.

    Y, contrariamente a como reacciona la mayoría de las personas, ahora siento más temor y más rechazo a salir.

    A nivel personal, esta pandemia me ha conducido a vivir una realidad nada satisfactoria, a nivel familiar, profesional y personal, que me ha dejado muy hondas heridas.

    ¡Cuídate querida Estrella!
    Y gracias por estar.

    Saludos

    Una forta abraçada.

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  5. Hola.
    Uffff, yo quiero ser prudente que esto no es broma, en casa lo hemos pasado todos fatal, y aquí en mi ciudad ha habido un repunte en residencias de ancianos que no salieron, pero claro, alguien de fuera lo ha llevado. Nosotros por si acaso guardamos distancia, mascarillas y mucho cuidado.

    El relato, como siempre, estupendo. Engancha desde la primera palabra. La imagen que te inspiró es aterradora.
    Muy feliz semana.

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  6. Te felicito, mi querida amiga. Es un relato verdaderamente realista, esas reflexiones que se hacen en ciertos momentos de la vida... el paso de los años nos ayudan a madurar, bien es cierto que no a todo el mundo por igual. Esos sueños que nos atracan cuando bajamos la guardia y nos deja la incoherencia del momento. Me gusta el tema que has elegido... le da su toque personal.

    Y gracias por tus reflexiones antes este alarmismo.

    Mil besitos que te lleguen con cariño y muy feliz junio, preciosa ♥

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  7. Como de costumbre, un relato desbordante de ingenio en el que a medida que he ido leyendo intuía otro final, pensé que el pobre había muerto y deambulaba como un zombi a la lavandería jajajja. La verdad es que después de esa pesadilla el protagonista irá a lavar la ropa con cierto reparo a la lavandería.
    Un enorme placer siempre leerte mi querida y adorable trasta.
    Sobre la reflexión que nos dejas, estoy muy de acuerdo, todo es cúmulo de incongruencias que no se sostienen. Precaución es una cosa pero introducirnos en un estado de terror es otra.
    Te dejo un abrazo inmenso con todo mi cariño y el correspondiente cargamento de besos cósmicos desde todos los puntos de mi universo.

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  8. te cuento si bien hay muchos muertos yo no he visto niguno.Y ahora que todo va estar abierto nadia habla del virus
    Peleas con policias cualquier cosa para entretenernos .Un virus que fue creado a la medida de los pueblos
    Los chinos tendran su control de medio mundo invasivo
    Usamos máscara nosotros mientras TRump no usa nada
    que puedo decirte querida es un abuso invasivo
    un gran abrazo amiga

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  9. Admiro tu ingenio Estrella, el final me ha sorprendido, esperaba otro.
    Me tomo un descanso amiga, estoy bien, pero como todos los años necesito un respiro, y esta más... Entraré a leerte aunque no comente, pronto estoy de nuevo contigo, me llevo tu cariño conmigo para volver más fortalecida.
    Hasta siempre querida amiga.
    Un abrazo

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  10. Como siempre, amiga, un final inesperado.
    ¿Sabes lo mejor del relato de hoy? Me ha traído recuerdos de mis viajes a Asia que no podré hacer este verano. Allí es usual utilizar los servicios de lavandería tal y como los vemos en las películas: monedas, lavadora, esperar, recoger la colada, meterla en la secadora, esperar y sacar la mitad de las camisetas encogidas jjjjjjjj
    Con respecto a la reflexión inicial, Estrella, hemos recibido tantas y tan contradictorias informaciones que yo ya no me fío de que alguien sepa de dónde es el virus, cómo afecta y cuál es la medida más eficaz para prevenirlo. Creo que sólo el tiempo podrá decirlo.
    Un besote

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  11. Estrella que bueno que tengas otros ánimos, la cosa esta del virus sigue sus escaladas, sus fases y bla, bla, bla, cada una es más engañosa o contradictoria que la otra. Como dicen por acá "A Dios que reparta suerte", mientras vivamos sin miedo, haciendo lo que queremos y debemos hacer, y lo que las condiciones físicas y emocionales nos permitan vivir.

    El relato es un poco contradictorio, con algunas incongruencias por así decirlo, pues al principio, da la impresión de tratarse de alguien en la mediana edad, por eso de dejar atrás la adolescencia, y dejar el alcohol y las drogas hace años, y hablar de que se había hecho mayor, pero si es un universitario recién ingresado, hace poco que salió de la adolescencia y todavía es un chaval. Salvo este detalle, describes muy bien el ambiente universitario y los intereses de los jóvenes, y haces de nuevo ese hincapié de que Tomás quiere mantenerse fuera de los vicios y se entrega a una lectura que lo sumerge en un sueño profundo, y vaya con el sueño querida, a juzgar por la imagen solo en un sueño podríamos tener semejante visión, pues de estar alguien metido en una lavadora no creo que nada le impida salir a menos que esté casi muerto, ja, ja.

    Muy ocurrente este episodio del sueño, y siendo que el relato lo construiste a partir de la imagen, que luce hasta simpática, te quedó muy bien con esa dosis de ansiedad.

    Gracias querida amiga, solo mantente alerta, sigue cuidándote y tomando las precausiones que te dicte tu corazón. Sabiduría y prudencia ante todo.
    Que pases bien la semana, te dejo un fuerte abrazo.

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  12. De principio a fin estupendo relato amiga. Todo en su justa medida respecto al virus, de todo lo que dicen y leo, solo creo la mitad porque hay tanta mentira que ya la gente esta harta o enferma de terror. Yo sigo mi vida casi igual que siempre. Te mando un abrazo amiga Estrella desde este mi Monterrey Nuevo León y mis saludos.

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  13. Hola, Estrella. La verdad es que la clase que nos gobierna nos ha dicho tantas mentiras que con esto del Covid no sabes qué creer. Solo nos queda tener prudencia.

    En cuanto al texto, vaya imagen tan sugerente. No me extraña que te diera para un relato porque puede dar para infinidad de ellos. Y es que tratar de trazar un texto a partir de una imagen es una iniciativa muy interesante.

    Desde mi punto de vista veo esa imagen como un renacer del protagonista. Una metáfora de la limpieza de espiritu y mente que sufre al intentar dejar su mala vida atrás y empezar una carrera con ahínco y esperanza.

    Me ha gustado mucho, Estrella, también has sugerido otras imágenes en mi cabeza, je, je.

    Un abrazo y cuídate.

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  14. Estrella, como hiciste hincapié en que Tomás se estaba rehabilitando de su pasado alcohólico, creí que la escena de la mujer con sus piernas colgando de la lavadora tendria alguna conexión con eso; por ejemplo que Tomás se emborrachó después de mucho tiempo y entre delirios tuvo esa visión terrorífica en la lavandería y a partir de entonces se prometió una vez más dejar el trago... Pero veo que nada tiene relación con nada, simplemente todo fue un sueño al azar y solo porque sí ... O quizás yo no supe leer el relato entre líneas y algo se me escapó.
    Abrazos.

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  15. Felicito tu ingenio haciendo
    tus relatos Estrella, este
    lo dijiste todo respeto al virus
    ya no se sabe cual es la verdad
    o la mentira, mientras tanto,
    sigamos viviendo es lo mejor,
    te cuidas mi amiga.

    Besitos dulces
    Siby

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  16. ¡Hola Estrella! tu relato..., original, como todos ¡vaya imaginación!. Cuando he leído lo de que el libro acabó cayendo al suelo he imaginado que se había quedado dormido.
    Respecto a lo que apuntas al principio, te diré que no estoy del todo de acuerdo contigo. Yo creo que el confinamiento ha sido esencial, para pararlo y ahora hay que ser muy pero que muy prudentes, tener cuidado, ir poco a poco (de hecho mira los repuntes que están habiendo porque muchos hacen caso omiso a la normativa y van a su bola pasando de mascarillas y de guardar las distancias, ese es el problema la falta de responsabilidad de muchos que se exponen y exponen a los demás), que el virus no se ha ido, está ahí y si hubiera una oleada sería un caos (los sanitarios están agotados). Aunque está claro que más importante que el uso de las mascarillas es mantener la distancia, eso es primordial. Yo, al aire libre si no me voy a juntar con nadie no la llevo y en el coche tampoco si voy sola o con mi marido. pero bueno, solo es mi opinión
    En fin, es complicado, esperemos que poco a poco todo vuelva a la normalidad
    Besos

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  17. Siempre he echado de menos no haber estudiado fuera de casa, compartiendo piso y llevando la ropa sucia a alguna lavandería. He tenido que llegar a una edad muy respetable para acudir a una llevando... los edredones que no caben en la de casa. Afortunadamente, yo no encontré piernas colgando del tambor y nadie interrumpió mi lectura para despertarme mientras esperaba a que la máquina terminara su programa.
    Interesante relato.
    Un beso.

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  18. ¡Hola, Estrella! La foto se las trae: lavadora, piernas asomando, y con tacón rojo, además de esa nebulosa galáctica. Al verla casi pensé en un viaje a un mundo paralelo. El relato está bien, pero creo que le podrías sacar más partido a esa visión sin recurrir a ese final de despertar de un sueño. De hecho, casi diría que esa imagen podría ser perfectamente el impactante comienzo del relato.
    En cuanto a lo que vivimos, bueno. Siendo sinceros lo de la mascarilla en la calle no me convence en absoluto. El 90% la usa mal, manipulándola, colgándosela de la oreja, arrugándola en cuello, tapándose la barbilla, llevándola en al mano... Lo veo una medida absurda. Dicen que es para evitar las gotitas de toses y estornudos, bueno, a mi nadie me ha tosido en la cara nunca en casi cincuenta años. Y de toda la vida, nos han educado a taparnos la boca y nariz cuando nos viene ello.
    Tampoco alcanzo a ver una gran unanimidad de los médicos. La verdad es que me parece más una medida para sacar los millones de stock que se han comprado que otra cosa. En espacios cerrados lo veo más lógico. De todas formas, esto es el día a día. Conforme los medios vayan relegando el coronavirus, comience el fútbol y se abran las playas... todo lo demás caerá por su propio peso. Un fuerte abrazo!!

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  19. Desde luego, Tomas era un chico muy precoz, pues es en la Universidad cuando los jóvenes se esceden (alcohol, sexo y drogas) y él ya tenía una pasado así antes de pisar las aulas universitarias.
    No sé si la vida es sueño (para algunos es más bien una pesadilla), pero lo que nos viene a decir este relato tan original es que los sueños, sueños son, je,je.
    Un beso.

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  20. La realidad cambió para mal con todo esto, y resulta difícil manejar de forma científica y concisa el asunto de la pandemia cuando hay montón de facciones queriendo servirse de ella para sus propios intereses, medios de comunicación emitiendo noticias no confirmadas o verdades parciales, etcétera. La gente cayó en un remolino donde no sabía en qué creer, desde el momento en que se declaró la emergencia. A ver cuánto nos toma recuperarnos de todo esto.

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  21. jejeje me ha encantado la imagen de las piernas saliendo de la lavadora, y sobre todo, lo que ha dado de sí tu imaginación. Un relato que transcurre por las vías de "la normalidad" (ultimamente odio esa palabra, más todavía se se le pone delante nueva-normalidad), cuando de pronto resulta que... y pasa lo que pasa. El ambiente onírico lo bordas.
    Me gustó especialmente, además de la parte surrealista, el primer bloque de frases, lleno de gestos haciéndonos fácil la labor de visualizar la escena del tapón.
    Oiga, señorita despistada, que ha puesto una tilde en NÓ, debe ser por culpa de los polvos de lavar, seguro que tenían algo raro dentro.

    P.D. En referencia con tu nota de la pandemia, mi madre de ochenta y muchos años, ha salido hoy pro primera vez a la calle, y estaba asombrada con la situación, no e slo mismo verlo en la tele que vivirlo. Tenía la misma mirada, la pobre, que la gente de la calle de tu cuento. Alucinada.

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  22. Hola Estrella! Como siempre sorprendes. Asombras y haces hincapié en la realidad de una forma encantadora.gracias por todo por compartirlo por idear lo y por hacerlo! Saludosbuhos

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  23. Esos sueños recurrentes dan mucho de sí, ta te digo. Aunque la duda es, si antes de dormirse con el libro en la mano, el individuo no se pimplaría media botella de whisky. Que el vicio es muy malo y nos hace visionar piernas saliendo de lavadoras y unicornios azules con purpurina rosa.
    Sobre la pandemia y a parte de todos los alarmismos tomo las medidas precautorias debidas sin exageraciones. Pero los muertos son bien reales y alguno me tocó de cerca. Negarlos sería como negar a estas alturas el holocausto nazi.
    Un abrazo.

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  24. Fe de errores: "Ta te digo" es en realidad "ya te digo"

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  25. Por un momento pensé en alguna recomendación de asepsia contra el coronavirus jajaja,... afortunadamente parece que todo se quedó en un mal sueño,...
    Buen fin de semana!

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  26. Me ha encantado tanto el relato como su final inesperado. Quizá asumir sus nuevas responsabilidades y acabar con los malos vicios, le han generado ese sueño extraño en el que alguien, atrapado, pide ayuda para salir de ese estancamiento emocional. Está vivo... y tiene toda esa vida por delante.


    Bravo, Estrella👏🏼

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  27. Hola Estrella, me ha gustado , hay un giro interesante al final del relato, un abrazo a la distancia cuídate mucho.

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  28. hola, esta muy bien este relato, realmente cautivador

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Mil gracias, queridos amigos y lectores de mi blog, por hacer un pequeño descanso y apreciar la lectura de mis textos.
Os quedo eternamente agradecida e intentaré devolveros la huella.
Estrella Amaranto.